lunes, 18 de enero de 2016

El Fuego y La Palabra



En 1972, Rodolfo Walsh escribió lo siguiente:

HAY COSAS QUE SERÍA ÚTIL QUE FUERAN DICHAS

“Martes 14. Entre el sábado y el lunes lectura de la novela de Paco (Urondo). Agitó muchas cosas, entre ellas el siempre latente problema de la escritura.
Aunque es evidente que no me considero ya un novelista, que no me veo consagrando mi vida a escribir novelas, ni siquiera una novela, también es cierto que hay cosas que podría decir que me gustaría decir que sería útil que fueran dichas.
Pienso que mi vida como muchas vidas ilustra cosas, que esas cosas serían más claras para algunos de los demás para aquellos a quienes quiero entre los demás si yo encontrara una forma verídica sincera de sintetizar esa vida y esa experiencia.
¿Cuál sería el método? Imagino de pronto una especie de inventario de todas las cosas los lugares las ideas sobre todo las personas que se han acumulado en mi memoria. Tal vez si hiciera ese inventario encontraría luego el hilo conductor que lo justificará literariamente pero sobre todo su razón de ser histórica política.
Porque si yo muriera mañana una parte de mi vida –esta parte de mi vida- podría parecer insensata y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podría amar. Desde luego esa reivindicación personal no es lo que más importa –aunque no sea totalmente capaz aún de renunciar a ella. Lo que importa es el proceso que ha pasado por mí la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país.
Lo que importa es cómo pudo nacer aquí en este lugar dejado lo que está naciendo. Importan también los otros, los responsables, los chantas: yo me entiendo por ahora.
Imagino también un inventario de las cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero mis hijas el trabajo oscuro que hago los compañeros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que actúan el análisis claro la revelación de lo escondido el método cotidiano la furia fría la alegría general que ha de venir un día la gente abrazándose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersión en los otros.
Las cosas que odio que desprecio la traición la estupidez Frondizi la televisión Jacobo los yanquis de la Esso o los ingleses de la Shell porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo Bernardo Neustad los mercenarios los discursos de los generales las turritas y los pavos de la publicidad oliendo a la colonia que mata los comunistas del partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada la camiseta peronista el bigote peronista el odio de los oligarcas la cultura de La Prensa la senilidad de Borges la convicción de Gleyzer o de Aizcorbe los que matan a la gente los torturadores los farsantes los radicales del pueblo sobre todo si son jóvenes y una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.
¿Qué hago yo con todo eso? Empiezo a juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo empiezo a ver si se deja escribir. Y si no se deja mala suerte será como la primera nenita que no se dejó cuando yo tenía ocho años y ella tal vez seis. Porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada”.

Rodolfo Walsh 14/3/72

En ese impulso literario de Walsh, escrito de una vez y para siempre, de corrido, agitado, enunciando las cosas que quería y las que odiaba, uno puede encontrarse con la pasión en su máxima expresión.
Pasión por hacer política, pasión por hacer literatura. Mejor aún: pasión porque la política sea hecha con arte, con fuerza, con creatividad.

Desde este blog apuntaremos a eso, a discutir política y a reflexionar constantemente sobre las mejores formas de poder incluir, democratizar y oxigenar los espacios actuales de la militancia patriótica, aquella a la que millones de argentinos y argentinas abrazan con pasión en cualquiera de los espacios de realización colectiva, sean estos organizaciones políticas, sindicales, vecinales, clubes, etc,etc.

El nuevo tiempo político que vive el país desde el 10 de diciembre con la asunción de Mauricio Macri obliga a que volvamos a replantear muchas cosas que nos llevaron a la derrota electoral en octubre pero, según lo que piensa el autor de este blog, el desgaste y la poca respuesta que podía otorgar el movimiento nacional ya venía de tiempo atrás.

Volveremos, siempre y cuando podamos asimilar el duro golpe y no repitamos errores de mezquindades políticas. Pero para eso debemos construir bases sólidas orgánicas donde podamos discutir entre la mayoría popular democrática las condiciones de ese retorno, pero aún más debemos reflexionar en torno a la pregunta de este momento: ¿qué hacer? ¿de qué modo hacerlo? ¿con quién hacerlo? ¿contra quién hacerlo?. Todas esas preguntas deben tener un anclaje colectivo y poder entender que la respuesta a cada una es una acción-reflexión que surgirá de lo que seamos capaces de construir. Esas respuestas no son más que la planificación de una estrategia y tácticas políticas que nos permita transformarnos en una alternativa de poder nacional y popular no solo ya a nivel nacional, sino también en nuestra propia ciudad y provincia. No podemos permitir que el PRO aparezca como una opción mayoritaria en Rosario, ya que el Frente Progresista Cívico y Social tiene enormes dificultades para sostener un nuevo gobierno municipal al quebrarse el eje de alianza con los radicales que, en banda, irán adornando el proyecto que Mauricio Macri lidera a nivel nacional y que quiere –y necesita- gobernar en nuestra ciudad.

Será, entonces, necesario, aprender del ejemplo de Rodolfo Walsh y tantos compatriotas que no dudaron ni escatimaron a la hora de trabajar por la felicidad del pueblo argentino, por su realización histórica, y por hacer notar los errores hacia adentro y afuera, siempre con mirada crítica y rigurosa.

Está en nuestras manos, en nuestras voces y en nuestra propia capacidad de organización y lucha impedir que el neoliberalismo se profundice en Rosario y en la provincia. Pero también en nuestro modo de comunicar y enamorar al rosarino para que se decida a jugar del lado del frente nacional y popular, aquel histórico movimiento que desde siempre ha velado por los intereses de los trabajadores argentinos.


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