HAY
COSAS QUE SERÍA ÚTIL QUE FUERAN DICHAS
“Martes 14. Entre el sábado y el lunes
lectura de la novela de Paco (Urondo). Agitó muchas cosas, entre ellas el
siempre latente problema de la escritura.
Aunque es evidente que no me considero
ya un novelista, que no me veo consagrando mi vida a escribir novelas, ni
siquiera una novela, también es cierto que hay cosas que podría decir que me
gustaría decir que sería útil que fueran dichas.
Pienso que mi vida como muchas vidas
ilustra cosas, que esas cosas serían más claras para algunos de los demás para
aquellos a quienes quiero entre los demás si yo encontrara una forma verídica
sincera de sintetizar esa vida y esa experiencia.
¿Cuál sería el método? Imagino de
pronto una especie de inventario de todas las cosas los lugares las ideas sobre
todo las personas que se han acumulado en mi memoria. Tal vez si hiciera ese
inventario encontraría luego el hilo conductor que lo justificará
literariamente pero sobre todo su razón de ser histórica política.
Porque si yo muriera mañana una parte
de mi vida –esta parte de mi vida- podría parecer insensata y ser reclamada por
algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podría amar. Desde luego
esa reivindicación personal no es lo que más importa –aunque no sea totalmente
capaz aún de renunciar a ella. Lo que importa es el proceso que ha pasado por
mí la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país.
Lo que importa es cómo pudo nacer aquí
en este lugar dejado lo que está naciendo. Importan también los otros, los
responsables, los chantas: yo me entiendo por ahora.
Imagino también un inventario de las
cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero mis
hijas el trabajo oscuro que hago los compañeros el futuro los que no obedecen
los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que actúan el
análisis claro la revelación de lo escondido el método cotidiano la furia fría
la alegría general que ha de venir un día la gente abrazándose la pareja en su
amor la esperanza insobornable la sumersión en los otros.
Las cosas que odio que desprecio la
traición la estupidez Frondizi la televisión Jacobo los yanquis de la Esso o
los ingleses de la Shell porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo
Bernardo Neustad los mercenarios los discursos de los generales las turritas y
los pavos de la publicidad oliendo a la colonia que mata los comunistas del
partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada la camiseta peronista el
bigote peronista el odio de los oligarcas la cultura de La Prensa la senilidad
de Borges la convicción de Gleyzer o de Aizcorbe los que matan a la gente los
torturadores los farsantes los radicales del pueblo sobre todo si son jóvenes y
una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.
¿Qué hago yo con todo eso? Empiezo a
juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo empiezo a ver si se deja
escribir. Y si no se deja mala suerte será como la primera nenita que no se
dejó cuando yo tenía ocho años y ella tal vez seis. Porque si no es sobre eso
no vale la pena escribir sobre nada”.
Rodolfo Walsh 14/3/72
En ese impulso literario de Walsh, escrito de una vez y para
siempre, de corrido, agitado, enunciando las cosas que quería y las que odiaba,
uno puede encontrarse con la pasión en su máxima expresión.
Pasión por hacer política, pasión por hacer literatura.
Mejor aún: pasión porque la política sea hecha con arte, con fuerza, con
creatividad.
Desde este blog apuntaremos a eso, a discutir política y a
reflexionar constantemente sobre las mejores formas de poder incluir,
democratizar y oxigenar los espacios actuales de la militancia patriótica,
aquella a la que millones de argentinos y argentinas abrazan con pasión en
cualquiera de los espacios de realización colectiva, sean estos organizaciones
políticas, sindicales, vecinales, clubes, etc,etc.
El nuevo tiempo político que vive el país desde el 10 de
diciembre con la asunción de Mauricio Macri obliga a que volvamos a replantear
muchas cosas que nos llevaron a la derrota electoral en octubre pero, según lo
que piensa el autor de este blog, el desgaste y la poca respuesta que podía
otorgar el movimiento nacional ya venía de tiempo atrás.
Volveremos, siempre y cuando podamos asimilar el duro golpe y no repitamos errores de mezquindades políticas. Pero para eso debemos construir
bases sólidas orgánicas donde podamos discutir entre la mayoría popular democrática
las condiciones de ese retorno, pero aún más debemos reflexionar en torno a la pregunta de este momento: ¿qué
hacer? ¿de qué modo hacerlo? ¿con quién hacerlo? ¿contra quién hacerlo?. Todas
esas preguntas deben tener un anclaje colectivo y poder entender que la
respuesta a cada una es una acción-reflexión que surgirá de lo que seamos
capaces de construir. Esas respuestas no son más que la planificación de una
estrategia y tácticas políticas que nos permita transformarnos en una
alternativa de poder nacional y popular no solo ya a nivel nacional, sino también
en nuestra propia ciudad y provincia. No podemos permitir que el PRO aparezca
como una opción mayoritaria en Rosario, ya que el Frente Progresista Cívico y
Social tiene enormes dificultades para sostener un nuevo gobierno municipal al
quebrarse el eje de alianza con los radicales que, en banda, irán adornando el
proyecto que Mauricio Macri lidera a nivel nacional y que quiere –y necesita-
gobernar en nuestra ciudad.
Será, entonces, necesario, aprender del ejemplo de Rodolfo Walsh y tantos compatriotas que no dudaron ni escatimaron a la hora de trabajar por la felicidad del pueblo argentino, por su realización histórica, y por hacer notar los errores hacia adentro y afuera, siempre con mirada crítica y rigurosa.
Será, entonces, necesario, aprender del ejemplo de Rodolfo Walsh y tantos compatriotas que no dudaron ni escatimaron a la hora de trabajar por la felicidad del pueblo argentino, por su realización histórica, y por hacer notar los errores hacia adentro y afuera, siempre con mirada crítica y rigurosa.
Está en nuestras manos, en nuestras voces y en nuestra
propia capacidad de organización y lucha impedir que el neoliberalismo se
profundice en Rosario y en la provincia. Pero también en nuestro modo de
comunicar y enamorar al rosarino para que se decida a jugar del lado del frente
nacional y popular, aquel histórico movimiento que desde siempre ha velado por
los intereses de los trabajadores argentinos.

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